Hawaian girl

Mayca Parra | 4 August, 2015

 

¿Qué tal coleguis? Pues yo aquí liada con tareas de decoración, un mundo que al igual que la moda engancha y bastante. Más que nada porque la mente comienza a idear y maquinar diseños e historias que en nuestros sueños quedan bastante bien y que nos crea la necesidad de tener que llevar a plasmarlos en la realidad. Así que llevada por el espíritu de los gemelos de Divinity, el sábado me monté en mi batmóvil dispuesta a hacer un tour por algunos de los establecimientos a los que necesitaba ir. 

 

La primera parada fue Ikea, un lugar que, sinceramente y a pesar del clamor popular que genera, a mí especialmente no me llega a cuajar del todo. Muestra de ello fue que tal como entré, salí. Eso sí, después de andarme todo el recorrido oficial de sus pasillos por los que te obliga a pasar. Por si las moscas no miré mucho por las estanterías porque tonterías para picar tienen mogollón y al final si no vas con las ideas fijas sales con bolsas en las manos. Aprovechando que ya estaba por la zona de Bahía Azul no me quedó más remedio que entrar a Maison du Monde, una tienda en la que sí disfruto como una enana, porque tiene unas cosas monísimas con las que dan ganas de renovar una y otra vez la casa. En Maison du Monde, a pesar de no encontrar el espejo que quería, hice unas gestiones y cogí el coche camino del Zara Home, ubicado en Plaza Mayor. En la tienda de decoración de Inditex encontré parte de lo que buscaba, así que vuelta a coger el coche y hacia otro Zara Home, estaba en el Centro Comercial Larios. Allí hubo más suerte y encontré una vela con forma de vestuario de playa que buscaba como loca y que en las otras tiendas la había visto, pero siempre rota. Además, tuve la suerte de encontrar un set para la pastilla de jabón y los cepillos de dientes que me venía como anillo al dedo. 

 

Y con esta ruta decorativa que tuve, menos mal que decidí ir preparada. No fui en chándal, pero un poco más y me hace falta. Para esta tarde tan Divinity lucí una falda tubo, fruncida a un lateral, con una camiseta con estampado hawaiano o tropical, muy fresquita y veraniega, mientras que me calcé unas sandalias doradadas de Topshop que no sé qué sería de mí sin ellas, porque son comodísimas y me han ayudado a recorrerme sin rozadura alguna ciudades tan impresionantes como Nueva York.

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